- ¿De dónde saliste?
-No lo sé, venía de por allá, por la vereda
-¿Y tus padres?
-¿Mis padres? Tenía padres. Sí, los tuve. Ahora no sé.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Aquí no mucho. Pero allá, mucho más allá de donde
termina la vereda, el tiempo no pasa. Allá he estado una eternidad. Hasta que
apareció la vereda y me regresé hasta aquí.
-No te entiendo. Si sigo esta vereda llego al río, si me
regreso llego al pueblo. He andado por aquí muchas veces. Nunca te había visto.
A mí se me hace que estás perdido y te dio mucho el sol. Seguro eres de los que
vienen de vacaciones y te perdiste. Ven, vamos al pueblo, allá te pueden
ayudar.
-No
-No seas necio, allá te ayudarán, te darán comida y otra
ropa, esa que traes está toda rota, pareces vago.
-No
-Está bien, si no vienes entonces iré por la policía y
ellos te llevarán a fuerzas.
-Eres necia, pero no eres tonta. Sabes que no puedo ir.
Seguiré vagando por aquí un tiempo. Luego me encontrarán allá, donde termina la
vereda. Pero no sabrán como he llegado, porque tampoco lo sé. No sabrán quién
he sido, porque ya lo he olvidado. Nadie conocerá mi nombre ni mi origen. Nadie
podrá recordarme y quedaré sin destino ni venganza.
-Hablas bien raro. Yo creo que sí te dio el sol mucho.
Has de ser de la ciudad de México. Dicen que allá con tanto smog no da el sol
nunca. Se me hace que el aire fresco te dañó el cerebro. Es la última vez que
te pido que vengas conmigo. Luego comenzaré a caminar y no me detendré hasta
llegar al pueblo con la policía.
-Pues corre, anda. Trae a todos que también negarán lo
que sucede. Dirán que no existo y que nada de esto es cierto. Me perderán aún
más porque eso es lo que desean. Siempre quieren olvidarme y siempre vuelvo. Me
multiplico. Corre niña, si eso quieres. Ellos no vendrán. Nunca lo hacen.
-Ya me estás asustando, creo que estás bien loco. Mejor
ahorita vuelvo, voy a traer a alguien que te ayude… Oye, espera, no te vayas ¡Oye!
¡Oye! No me dejes aquí sola, de pronto me da miedo.
-Vete niña, vete ahora. Tengo que volver. Tengo que irme
más allá de la vereda. Donde el tiempo quedó detenido para siempre. Allí donde
la memoria me falla y el olvido sienta sus reales. Allí donde estamos todos
esperando justicia. Vete pero no me olvides. Y diles a todos, a los que nos
buscan y a los que nos esconden, que nadie puede deshacerse para siempre de sus
muertos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario