martes, 1 de marzo de 2016

Moriah




     Perdida en mi inmenso vacío está ella, como siempre, acechando a cada paso, esperando cualquier descuido mío para salir… ¡y destruirme!



Tenía una sensación rara en el estómago, como un vacío que crecía poco a poco, frío y oscuro. Sentía que todo le daba vueltas, las cosas crecían y empequeñecían alternativamente, hasta que por fin se hundió en un remolino de colores que giraba cada vez más aprisa, no podía detenerse, las náuseas crecían… y ese maldito dolor de cabeza que martilleaba, martilleaba… su cuerpo se estiraba y se encogía, se volvía delgado y gordo, mientras toda ella se sentía aplastar y estirar… infinito dolor, infinita súplica… ¡Basta! ¡Paren por favor! - gritó, y al mismo tiempo sintió como algo tibio corría por su garganta - ¡Noooooooooggggghhh ! - su grito se ahogó en un rojo brillante y espeso…

Moriah despertó agitada, aún sentía ese sabor ferroso en su garganta, el cuerpo le dolía y  tenía naúseas, entonces notó que brotaba una hemorragia nasal, sin pensar en nada se encaminó al baño. Tuvo que darse una ducha de agua fría para que la sangre dejara de fluir. Luego se cambió de pijama, quitó las sábanas y la almohada, y colocó otras limpias en su lugar. Se recostó a dormir, pero no podía, el sueño había llegado, por fin, a su consciente y no le dejaba cerrar los ojos de nuevo. Moriah intentaba adivinar el significado, últimamente soñaba cosas parecidas todos los días. Lo que más le molestaba era despertarse con esa sensación de pérdida, como si parte de sí se quedara en cada sueño.

Se sentía cansada, volteó a ver las sábanas sucias, que había puesto en un rincón del cuarto, y pensó - esta vez estuvo fuerte -, padecía esas hemorragias desde niña, pero por un tiempo no habían aparecido. Moriah incluso pensaba que jamás volvería a sufrirlas, cuando de pronto una noche volvieron. Quiso dejar de pensar en la sangre, en el sueño, quiso no sentirse ausente, ni mareada, pero no podía alejar de su mente la imagen de sí misma encongiéndose y estirándose. Como si estuviera viéndose en esos espejos de feria que deforman la realidad. Cerró los ojos para abrirlos inmediatamente, no soportaba la oscuridad interior, además en cuanto lo hacía volvían los colores dando vueltas.

Por fin se sentó en su cama, la tenue luz de su lámpara de noche iluminaba apenas su cuarto. Lo observó detenidamente, de pronto sintió la infinita necesidad de contemplarse en su espejo, deseaba ver que no había cambiado, que seguía siendo Moriah y no un espectro informe. Se levantó y se acercó a su espejo, podía verse de cuerpo entero, sintió un gran alivio cuando vio que todo seguía igual. Así, a media luz, giró despacio para poder observarse desde todos los ángulos. Lentamente se palpó el rostro, el cuerpo, las manos, - - pensó, - salvo que me veo muy pálida, todo sigue igual-. Y entonces lanzó una carcajada que rompió el silencio, dejó de reír casi al instante, al recordar que todos en su casa estarían dormidos.

Luego, más tranquila se dio media vuelta dispuesta a volver a dormir, - espera - dijo una voz a sus espaldas. Moriah se detuvo, se había puesto transparente y un frío intenso comenzó a recorrerle el cuerpo. Tuvo miedo, no quiso voltear, intentó seguir andando pero sentía su cuerpo paralizado.

- Vamos, ¡voltea ! - repitió la voz, al volverla a oír Moriah la encontró extrañamente familiar, el miedo empezó a irse.
- ¿Quién eres ? - preguntó Moriah.
- - respondió la voz.
- Bueno, te lo diré de otra forma. ¿Cómo te llamas ?
- Moriah

Lentamente Moriah se volvió, sólo veía su imagen en el espejo que le sonreía cínicamente mientras se agrandaba, se achicaba, se volvía gorda y luego flaca, como si el espejo fuera líquido. Moriah sintió como todo le daba vueltas…

Cuando despertó estaba tirada en el piso, por su ventana se filtraba la luz de la mañana. Se incorporó despacio, vio su reloj  que marcaba las 9 :00 a.m. - Bueno no es tan tarde - pensó, se desperezó, tomó sus mancuernas para empezar su rutina diaria de ejercicios, y de pronto sin más explicación, las arrojó contra su espejo que saltó en pedazos.

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