domingo, 6 de marzo de 2016

Iluazú





El iluazú es un animal nocturno que parece hecho de humo, repta por las paredes y vuela. No es más grande que un ratón, pero su mordida es terrible pues inyecta azúcar de colores. Eso duele mucho y te pinta los dedos como si fueran de arcoíris. Si en la noche ves cómo sube un humo azul por tu pared, lentamente, como en espiral, seguro es el iluazú. 


Aunque de día es insignificante, pareciera un pedazo más de la pared, de color apergaminado, como si fuera algo muy, muy viejo. Si lo llegas a ver no lo asustes, en realidad es de buena suerte y se come todos los bichos que lleguen a tu casa. 


A mí me daba miedo por sus ojos, de color violeta profundo que parecían flotar en la pared cuando el animal subía y bajaba, y por el sonido que hacía cuando estaba triste, parecía llorar quedito, quedito y de pronto, lanzaba un grito largo y agudo, eso podía ser espeluznante.


El iluazú tiene su propio hábitat y dicen que existe uno por cada persona. El mío sólo aparecía en casa de mis abuelos. Será porque el jardín era muy grande, con árboles de durazno y de naranja. Se sabe que a estos animalitos les gusta mucho comerse los azares, así se llaman las flores del naranjo. También aman los duraznos, pero cuando están verdes y son ácidos y duros. 


No se tiene un registro muy claro de todas sus actividades y alimentos, pues son muy escurridizos y desaparecen cuando se saben vigilados. Desaparecer para ellos es fácil, les basta con cerrar los ojos. Entonces el humo se esfuma y toman su forma diurna, como de pedazo de pared descascarada. Además se mueven muy rápido.


Si los atrapas se mueren. No soportan el encierro ni un segundo. Cuando mueren, según cuentan, huele horrible y  se te mete en el alma una melancolía que te puede dejar sin comer por meses y meses.


En cambio, si lo respetas, si lo dejas estar y de vez en cuando le obsequias unos azares o unos duraznos, el iluazú te hará compañía. Aparecerá cuando te sientas solo o triste y se llevará consigo todos tus  miedos. 

De niña me aterraba y ahora lo extraño.

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