Desesperanza,
mucho más densa que el vacío. Ella nunca se había topado con el pantano. Tentada
estuvo de recorrerlo, pero pronto comprendió la salida. Se abrazó con fuerza y
se permitió hundirse. La serenidad la arrastró ligera a la otra orilla. Cuando
abrió los ojos estaba afuera.
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