(Escrito en 1997)
La noche es clara, fría. Las calles están
desiertas. Ya es más de media noche. Apenas y se oye el murmullo de las
estrellas, el rumor de mis pasos. El silencio es roto aquí y allá por el ruido
suave de un sueño o por el ronroneo agitado de una pesadilla.
¡Vaya! – pienso
–quien diga que en esta ciudad ya no existe tranquilidad que salga a pasear a
sus calles a las dos de la mañana. Mi pensamiento es interrumpido por una voz
áspera – ¡Deténgase! ¡Esto es un asalto! Deme
todo lo que traiga ¡Vamos! – saco lentamente mi billetera, me doy media vuelta
y…
¡Nada, nadie!, me encuentro absolutamente solo en medio de la calle.
Finjo no darle
la menor importancia y sigo mi camino, sólo que ahora un extraño escalofrío
recorre mi cuerpo ¡Y de pronto lo comprendo todo! Sin darme cuenta
caminaba en el sueño de un vecino –vaya cosas que sueña la gente– pienso –y vaya
susto que me llevé. Continúo mi camino.
Mientras me
deslizo entre las telarañas soñolientas de los demás, me preguntó qué es lo que
me incita a realizar este camino noche tras noche. No sé, tal vez las ganas de
aventuras, tal vez sólo la curiosidad o tal vez…
– ¿Qué es esto?
– Pregunto pues un nudo de telarañas ha inundado la calle, – ¿Pero qué se cree esta señorita? ¿La mujer araña? – y
al tiempo que digo esto rompo las finas telas disipando la neblina de sus
sueños. Me asomo. ¡Oh! la he despertado.
– Siento
sinceramente haberle robado sus sueños, pero los necesito – le digo – ¡Adiós eh!
Y siga durmiendo.
Pobre
chica, cree que sigue soñando. Observo de nuevo –¡Las tres y media! está cerca
el amanecer, es hora de buscar refugio – sonríome ante esta frase –Mmh, cualquiera que me oyera pensaría
que soy un vampiro, pero no –me digo.
Aunque… Es
verdad, el día me convertiría en suave bruma si me llega a sorprender fuera de
mi refugio. Es verdad, también robo a los demás algo de su ser, también fui
creado por la febril imaginación humana, también soy un ser, mejor dicho, un
espectro de la noche. ¿Y qué? Dentro de la ficción tengo un grado infinitamente
inferior al vampiro, pues mientras él está instalado en la categoría de
inmortal leyenda, yo…
Sí, ahora sé
lo que me incita a recorrer este camino noche tras noche. Y ahora sé también,
porqué todos los vecinos de esta cuadra se levantan por la mañana y le comentan
preocupados a la primer persona que se encuentran – ¡Vaya! Soñé algo muy
extraño, pero por más que lo intento no logro saber lo que fue – y sienten esa
sensación extraña que deja el sueño y se preguntan insistentemente – Pero, ¿qué
pudo haber sido?
Yo los escucho
desde mi guarida complacido y pienso – ¡He sido yo! ¡Yo! Un pedazo de
imaginación humana ¡Tan sólo un sueño que se niega a morir!
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