(25 de noviembre de 2005)
Anida en mi alma el vacío agazapado. Insaciable en su forma y en
su contenido. Cual escuadrón de hormigas se deleita en mi ánimo, lo destroza,
lo arrastra a su guarida, lo almacena. El amanecer me ayuda a crearlo de nuevo,
pero todo es alimento del mismo animal que habita mi alma y la consume.